Cómo mantener tus dientes fuertes a medida que envejeces

Envejecer no significa resignarse a perder dientes o sufrir problemas constantes en la boca. Aunque con los años nuestras encías se retraen, el esmalte se desgasta, el color se va amarilleando u oscureciendo y aumentan ciertos riesgos bucales, es posible mantener una dentadura sana y funcional durante toda la vida.

La clave está en adaptar los cuidados dentales a cada etapa, prestando atención a los cambios naturales del cuerpo y manteniendo una rutina constante de higiene, alimentación y revisiones profesionales.

En este artículo, te contamos qué cambios bucales son normales con la edad y qué puedes hacer para mantener tus dientes fuertes, estables y saludables durante más tiempo.

Cambios bucales comunes con la edad

A medida que envejecemos, la boca experimenta transformaciones naturales que pueden influir en la salud dental si no se abordan a tiempo:

  • Encías retraídas: dejan expuestas las raíces dentales, lo que puede aumentar la sensibilidad y favorecer la aparición de caries en la zona radicular.

     

  • Disminución de la producción de saliva: es frecuente con ciertos medicamentos o enfermedades crónicas, y puede derivar en sequedad bucal, mal aliento o más caries.

     

  • Mayor fragilidad del esmalte: con los años, el esmalte se vuelve más fino, y los dientes se tornan más sensibles y susceptibles al desgaste.

     

  • Problemas de movilidad o coordinación: pueden dificultar el cepillado y favorecer la acumulación de placa bacteriana.

     

  • Riesgo de enfermedades periodontales: el envejecimiento del sistema inmunológico puede hacer que las encías estén más expuestas a inflamaciones o infecciones.

Cuidados esenciales para mantener tus dientes fuertes

Cuidado dental en la tercera edad

1. Higiene bucal rigurosa y adaptada

El cepillado dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves (manual o eléctrico) es fundamental, así como el uso diario de hilo dental o cepillos interdentales. En personas con movilidad reducida, los cepillos eléctricos o mangos adaptados pueden facilitar la limpieza.

 

También es útil incorporar colutorios con flúor o fórmulas específicas para dientes sensibles o encías inflamadas, según lo recomiende el dentista.

2. Visitas regulares al dentista

Es esencial acudir al dentista al menos dos veces al año, incluso si no hay molestias. En la madurez, muchas enfermedades bucales no duelen en sus primeras fases, y solo una revisión profesional puede detectarlas a tiempo.

Además de las revisiones, puede ser necesario realizar limpiezas profesionales periódicas para eliminar el sarro acumulado y prevenir la periodontitis.

3. Alimentación rica en calcio y vitaminas

Los dientes, al igual que los huesos, se fortalecen desde dentro. Aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio (lácteos, almendras, brócoli), vitamina D (pescados grasos, huevos, exposición solar) y vitamina C (cítricos, fresas, kiwi) es esencial para mantener dientes y encías sanos.

Reducir la ingesta de azúcares y alimentos muy ácidos también ayuda a proteger el esmalte y prevenir caries.

4. Control de la sequedad bucal

La boca seca es común en adultos mayores y puede deberse a la edad, a ciertos medicamentos o enfermedades como la diabetes. Para aliviarla:

  • Bebe agua con frecuencia, la media recomendada suele ser de 2 litros diarios.

  • Mastica chicle sin azúcar para estimular la saliva.

  • Usa geles o colutorios hidratantes si tu dentista lo recomienda.

  • Evita el tabaco, el alcohol y el café, que agravan la sequedad.

5. Cuidado de las prótesis o implantes

Si usas prótesis dentales (completas o parciales), es clave mantenerlas limpias, en buen estado y bien ajustadas para evitar molestias o infecciones. Las prótesis deben retirarse por la noche y limpiarse con productos específicos, no con pasta de dientes convencional.

En el caso de implantes dentales, el cuidado debe ser igual de riguroso que con los dientes naturales: cepillado, limpieza interdental y revisiones periódicas.

Señales de alerta a las que debes prestar atención

Aunque muchos problemas bucales son silenciosos, hay algunos signos que no deben pasarse por alto:

  • Sangrado o inflamación de las encías.

  • Dientes que se mueven o parecen más largos.

  • Mal aliento persistente.

  • Dolor o sensibilidad al frío o al calor.

  • Cambios en la mordida o dificultad para masticar.

  • Aparición de llagas que no cicatrizan en más de dos semanas.

Ante cualquiera de estos síntomas, lo ideal es acudir al dentista sin demora.

Envejecer no implica necesariamente perder piezas dentales o convivir con molestias bucales constantes. Con hábitos adecuados, una buena alimentación y atención profesional, es posible mantener los dientes fuertes, funcionales y sanos hasta edades avanzadas.

La prevención es tu mejor aliada: cuanto antes tomes conciencia y ajustes tu rutina de cuidados, más probabilidades tendrás de conservar una sonrisa natural, saludable y llena de vitalidad durante muchos años.

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